Carta: Alzamos nuestras voces por la libertad de las nuevas víctimas del Plan Cóndor

Vengo a expresar mi solidaridad con los prisioneros políticos en Honduras en mi condición de ex prisionero  político durante la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner. Fui prisionero desde 1974 a 1977.

La mayoría de los prisioneros políticos hondureños han sido acusados con cargos falsos y los que pudieran ser culpables ejercían su derecho a la rebelión frente a la represión y el fraude electoral que mediante el engaño y votos falsos le dio un nuevo periodo al dictador Juan Orlando Hernández.

Bajo el impopular gobierno de Hernández fue asesinada Berta Cáceres y otros luchadores sociales, otros tantos han vivido la fuerte represión y las amenazas y miles han sido obligados a huir a otros países por defender los derechos humanos y los derechos de nuestros pueblos indígenas.

Los egresados de la “Escuela de Asesinos” del Fuerte Benning, Estado de Georgia, EEUU, saben muy bien que la desaparición física y el terror cotidiano no son un fin en sí mismo sino una fuerte medida para disciplinar al pueblo en legítima rebelión.

Más de 31 personas han sido asesinadas en Honduras después de consumarse el fraude electoral y ni la OEA, Ni Naciones Unidas, Ni EEUU, ha demandado elecciones limpias y justas para Honduras y lamentablemente han reconocido nuevamente como presidente al dictador Juan Orlando Hernández, el socio de confianza neoliberal.

Nos preguntamos ¿por qué? y es simple la respuesta: porque es útil para los intereses de los poderosos al servicio del imperio de turno.

Somos testigos de una dictadura en su dimensión más cruel. La ferocidad del “Terrorismo de Estado” se pone en evidencia cuanto el propio Estado sostenido con los impuestos que paga el pueblo el estado se vuelve contra la sociedad indefensa.

Honduras es uno de los países más peligrosos para los defensores de los derechos humanos y uno de los países más corruptos.

Sus ilegítimas autoridades han estado vinculadas al narcotráfico y demás graves delitos, según la prensa internacional.

Mediante esta carta que la escribo con rabia por la injusticia, alzamos nuestras voces con amor por la libertad de los prisioneros políticos en Honduras y pedimos al Santo Padre Francisco, el Papa de los Pobres, al Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, a Amnistía Internacional y a la Cruz Roja Internacional que acompañen a estas dignas personas y que trabajen para que estos luchadores sociales, sean puestos en libertad inmediatamente.

MARTIN ALMADA
Premio Nobel Alternativo 2002
Miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Americana de Juristas (AAJ) Miembro del Jurado del Premio Nacional de Derechos Humanos de Colombia 2018

www.soawlatina.org

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